<< Sólo
amaba dos cosas. La primera era su largo pelo negro. La segunda, lo fácil que
era cortarlo y no sentir nada»
Una en mí maté:
yo no la amaba.
Era la flor llameando
del cactus de montaña;
era aridez y fuego;
nunca se refrescaba...
...Por ella todavía
me gimen sus hermanas,
y las gredas de fuego
al pasar me desgarran.
Cruzando yo les digo:
Buscad por las quebradas
y haced con las arcillas
otra águila abrasada.
Si no podéis, entonces,
¡ay!, olvidadla.
Yo la maté. ¡Vosotras
también matadla!
G. Mistral
Vieras cuan fácil es incendiarse, cuán sutil puede ser destejerse la cabellera y cortar fibra a fibra el pasado. Hacer hogueras con trenzas, crujir
pestañas como chispas, arder labios como brazas, dedos como pinzas, ojos que
llueven como llamas... Tan fácil es extinguirse y aniquilar el mito del ave fénix, delinear circuitos de pólvora entre la nuca y la
sombra de cabellos vírgenes en la frente, abrir el vacío con un “ crj… crj...
crj” constante, apagar con vehemencia las humaradas malva que se
asoman desde el suelo, y no permitir que un solo cabello susurre mientras se
desplaza desde la cueva de una oreja hasta el hombro “permiso, no quiero morir”. Vieras cuán fácil es hacerse añicos comenzando
por la cabeza, quemar cristales, perlas, memorias cayendo de peñascos, coronas de flores, alambrados desérticos, agujas
de reloj contándome los años, cabello a cabello, minuto a pasado, demolición
tras desencanto. No imaginas cuantos escombros caben en 23 centímetros de
cabellera incendiándose en el lavamanos, no tienes idea de cómo desapareció
ayer pompeya de la faz de la tierra a las 23 horas.

Me identifico tanto con tu necesidad de hacer un manifesto sobre las cosas mas íntimas que probablemente nadie entienda o aprecie. Yo se que en el día a día del artista, esto probablemente es una norma que raya el cliché, pero desde la perspectiva corporativa, actos regios como estos, son pomada humectante para la circunvolución y para mi en lo personal, el palo y zanahoria para sueños por cumplir.
ResponderEliminarYo pudiera hacer manifiestos hasta de mis lagañas al despertar, gracias por leer y sobre todo por estar Em.
Eliminar