De la hija del hombre con ojos de cristal, para el niño con papel sellado en la piel.
Papá solía buscar pedacitos
de vidrio amontonados en galaxias sobre el pavimento, tras de sí las calles
incendiarias de Maracaibo dejaban una humarada de ventanas, magentas y paynes a
medida que su mochila de jean raído se iba cargando de constelaciones diurnas
de ciudad.
Recuerdo que padre ataba
hilos a sus pestañas y se iba a sobrevolar cometas mirando el lago, y otras
veces papá se escondía en un manglar cuando dejaba de hablar.
Padre fundía vidrio para hacer geodas falsas con cerámica, yo susurraba "papá" asombrada y se abrían los caminos de la tierra de Oz en sus ojos esmeralda.
Papá siempre tuvo las manos color añil, el columpio de neumático bajo el níspero se mecía tras su presencia como la gran ola de Kanagawa.
Padre fundía vidrio para hacer geodas falsas con cerámica, yo susurraba "papá" asombrada y se abrían los caminos de la tierra de Oz en sus ojos esmeralda.
Papá siempre tuvo las manos color añil, el columpio de neumático bajo el níspero se mecía tras su presencia como la gran ola de Kanagawa.
Papá era celeste.
Padre vaciaba la tierra de
sus codos en aguas termales y volvía inundado, papá siempre desahogó sus
naufragios en la palabra y en el barro.
Papá rezaba en hebreo, pero
también me enseñó a comer tsampa.
Hubo un tiempo que padre partía sus labios en risura y los pulmones se le agrandaban meciéndose sobre los puntos y los planos de Kandinsky .
Papá respiraba y un olor a toronjil inundaba la tarde.
Padre tomaba té y se mecía sobre sus pies en la cocina cuando un tornado de hojas se colaba por la ventana.
Papá a veces era celeste y a veces sepia.
Papá respiraba y un olor a toronjil inundaba la tarde.
Padre tomaba té y se mecía sobre sus pies en la cocina cuando un tornado de hojas se colaba por la ventana.
Papá a veces era celeste y a veces sepia.
Padre se ponía su pantalón beige y comenzaba a discutir con su libreta, entretanto papá se sentaba al borde de la puerta del
patio mirando la pared blanca del fondo con ojos de ausencia.
Ojos cerrados papá. Ojos
abiertos.
Los ojos de padre se volvían color ámbar cuando el torno ardía vacío; dos pupilas tornasoladas giraban en la superficie del último raku.
Los ojos de padre se volvían color ámbar cuando el torno ardía vacío; dos pupilas tornasoladas giraban en la superficie del último raku.
Mirando al sol íbamos a recoger rosas calizas en el desierto, en ese entonces aun subíamos montañas papá, todavía cenizo correteaba con sus bigotitos haciéndome cosquillas en los
pies, y el rayo del Catatumbo se mecía con ternura en mi pecho al dormir.
Papá cantaba el tamborilero,
y también bailaba perdido, Papá versionaba a los Beatles y buscaba all the lonely people.... Papá revoloteaba
sobre el camino de ladrillos amarillos, Padre león, padre hojalata, padre
espantapájaros, padre malo. Papa bueno.
Padre sencillo, sublime,
padre se sienta a ver el río respirar, papá sonríe con el río. Zen. Absurdo.
Padre y sus ojos olivos, papá y la duda, papá y los libros,
padre me da libros de cerditos.
Padre esculpe cáscaras de nuez en cera roja, papá Padre se revisa las muelas y consigue el dolor aún vivo,
entonces papá sonríe,
y duele.
Padre esculpe cáscaras de nuez en cera roja, papá Padre se revisa las muelas y consigue el dolor aún vivo,
entonces papá sonríe,
y duele.

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