Me senté a ver como Johnny Cash apuntaba con su guitarra la pantalla,
apuntaba como quien asesina sutilmente, sonríe y se da la vuelta,
a quemarropa le llaman al acto de besar el silencio.
Un disparo en el gran cañón a una distancia de 13 metros habría dolido menos.
Me senté porque sentarme se me da bien,
las esperas tienen un sabor a castañas hervidas que me llevan a la dulzura de la infancia.
Me senté y miré la tela verde sobre mis piernas donde no hay parajes,
he quemado la extensión de mi recorrido, he sanado, va a florecer,
para ello me he sentado.
Me senté y God's gonna cut you down me acariciaba los oídos con aroma a carmenere,
pensé en gemidos ahogados, pensé en el desierto de Coro,
casi siempre cuando espero pienso en cosas en las que nunca antes pensaba,
pensé en mi adolescencia contando las piedras de la alameda,
en mi pasado que siempre sería presente,
lo supe cuando Marilú me habló de historias de mí que yo no conocía,
Esperando recordé a Ruben y a sus botas grunge, esas que le dio su pure y que no se dañaban a pesar de los años,
lo vi en la taberna a la que fuimos donde aprendí a tomar tequila con uno de mala calidad,
y me senté en sus piernas esperando sentirme mas grande, me sentí aun pequeña,
Pensé en el terror que me da el olor a playa en la noche,
en las veces que lloré mientras me tatuaba, pero no lloraba por mis tatuajes,
lloraba porque quería llorar, casi siempre he llorado por eso,
incluso en mis ratos mas felices he pensado que añoro llorar,
cuando termino desvestida a las 3 am y miro la pared lloro despacio,
y no es nada parecido a la tristeza, es no saber hacer otra cosa,
creo que mis lagrimas siempre esperan por mí, tal vez es eso.
Me senté y pasaron por mi frente millones de amaneceres,
se encendían los días, se apagaban, corrían las horas, ralentizaban,
las flores de los cactus florecían y sus frutos me embriagaban,
Vi a Emi volando con sus cigarrillos de marihuana, "me encanta" decía sonriendo,
todo le encantaba, andar con ella me hacía sentir feliz,
y se que no era por el vaho de humo colorido que destilaba tras su paso.
Me senté y vi pasar a pepo con los mojitos que me regalaba cuando llegaba,
luego escuché los vídeos que me ponía cuando me iba.
Me senté y seguía sonando Cash,
y finalmente pensé en pararme, huir, olvidar,
porque sí, puedo correr por un largo tiempo,
correr por un largo tiempo, correr por un largo tiempo...
y encuentro mejor sentarme.
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